¡Quiero un
bebé!
Resumen:
Anna Ross de
25 años, ha sido informada de una triste noticia: embarazarse le será
prácticamente imposible a los 30 años. Entonces decide hacerse una
fertilización artificial, ya que nunca ha conocido al hombre adecuado. ¿El problema?
Encontrar al candidato perfecto y descubrir cómo encaja su mejor amigo en todo
eso.
Capítulo 1:
Anna se tragó
los nervios. En su último chequeo, la doctora Whitby encontró algo “fuera de
lugar”.
Y la joven
lo sabía. Sabía que era algo grave, justo en su útero.
“Odios” se
dijo, mientras los nervios ahora se la tragaban a ella.
-
Tranquila,
Anna. No es cáncer, no es el fin del mundo. Es solo un problema que…que tiene
que ver con tu fertilidad- explico la doctora, al ver su cara.
La castaña
entrecerró sus ojos y pregunto
-
¿No
voy a ser madre? ¿Eso es lo que me quiere decir?- la verdad la sacudió como un
saco de papas.
-
Lo
que quiero decirte es que tienes unos cinco años para tener hijos. Luego de
esos cinco años, la anomalía que tienes en tus órganos reproductivos, harán que
te sea imposible gestar. Piénsalo bien. ¿Eh?-
Anna volvió
a la casa que compartía con su mejor amigo.
Dios, jamás
en su vida se había enamorado. Y ella siempre tener un bebe con amor. Y, siendo
sincera, pretendientes no le faltaban, pero no eran su tipo. O le gustaban,
pero no los amaba. O solo conocía a tipejos que solo querían con ella un lio de
una sola noche. Y su último novio, el cual parecía casi perfecto, de hecho era
“casi “pues la engaño con otra después de su negativa a tener sexo con él. Tuvo
que detener a Vlad para que no “arreglara las cosas” después de enterarse de
ello.
Vlad era su
mejor amigo. Tenía 35 años y habían sido rivales desde que Anna entro a la Universidad.
Él ya se había graduado y era profesor asistente. Lo malo era que se le metió
en la cabeza defender su “record máximo de respuestas contestadas en clase”. Se
armó una batalla campal cuando comenzaron a discutir sobre Aristoteles.Pero Aristóteles
los unio.Tenian mucho en común y esa rivalidad se convirtió en una amistad
incondicional.
Cuando Anna
se graduó y ambos consiguieron trabajo en la Universidad… vieron lo caro que
estaba el mercado ennoviaría.
En serio las
casas que querían alquilar o comprar cerca de su trabajo, parecían dignas
candidatas para los hermanos Scott, de hermanos a la obra. Y es que ni él ni ella tenían dinero para transformar “La
casa del piojo del metro y medio” o “La casa del árbol embrujado” en sus
hogares soñados con una remodelación.
Hasta que
fueron a ver (simplemente para morirse de envidia de quien si podía comprarla)
una casa preciosa.
Al parecer,
sus dos presupuestos por separado no alcanzaban para su casa soñada. Pero
juntos, sí.
Hablaron del
tema y la compraron. Ahora se dividían a la mitad la hipoteca.
No se arepentian,
la casa era preciosa. Y tenían dos baños, bendito sea Dios.
Llego a la
casa y apenas entro por la puerta, Vlad la estaba esperando en la sala, en su
sillón favorito.
-
¿Cómo
estás? ¿Qué te dijo la doctora Whitby?- su tono era debido a la cara que tenía ella.
Anna trato de cambiar su expresión, pero no pudo.
-
No
es cáncer, pero mi fertilidad tiene una fecha de expiración de aquí a cinco
años- soltó, y se sentándose en el sillón,
junto con él, su rostro adquirió un matiz triste.
-
¿Quieres
que hablemos del tema?- inquirió él. Anna lo miro. Y, si, siempre supo que su
amigo era guapo. Tenía los ojos azules, el cabello negro azabache y su cuerpo.
Sus fuertes brazos, su cintura estrecha, su torso bien formado, sus piernas,
por supuesto para cualquier mujer era tentador. Incluso para ella. Y Dios, lo había
visto así miles de veces. Cuando salía del baño, con millones de gotas cayéndole.
O en la piscina, en el verano. Se empezó a enamorar de su mejor amigo un año
después de empezar a vivir juntos. No solo por su físico, sino porque se complementaban.
Tenían discusiones, pero se arreglaban a los diez minutos. No solo eso, el
conocía sus peores defectos y aun así seguía con ella. Y ella los suyos y
seguía a su lado, amándolo. ¿El único problema? Que su amigo era un mujeriego.
Desde que lo conoció era así Pero aprendió a vivir con ello, en su amistad y
ahora en el amor que sentía por él.
¿El otro problema?
Que, ahora, viéndolo a los ojos, no podía dejar de pensar en lo lindo que
sería un bebe de él. ¿Y qué? ¿Qué iba a hacer? Si él nunca la había mirado más
que como una amiga.
-
No
sé. Pero recién comenzamos las vacaciones en el trabajo esta semana, así que…Iré
a darme un baño. Es tarde y aún no hemos almorzado.
-
Vale.
Compre carne y creo que tu papas-
-
Papas
fritas y carne asada. Suena bien- Anna le sonrió y subió las escaleras.
¿Qué hacer?
Ella siempre quiso un bebe, pero entre sus relaciones fallidas, el hecho de que
le asustaba dar el gran paso de tener sexo y luego arrepentirse, que el único
hombre del que se había enamorado era su mejor amigo y ahora el tema de la
fecha de expiración de su fertilidad… tenía que tomar una decisión y rápido.
¡Por
supuesto! ¡Fertilización asistida! Tendría un bebe sola. En esos años, millones
de mujeres eran madres solteras por ese camino.
Se dio un
baño corto de agua fría. Hoy sí que había sido un día caluroso. Con la solución
a su problema ya en mente, se vistió y bajo a la cocina.
La música de
Linkin Park llenaba ese sector de la casa.
Vlad alzo la
vista de las papas que estaba pelando, cuando vio a Anna. Siempre tan hermosa,
aunque su cabello estuviera hecho un nido de pájaros con la mañana, a pesar de
que estuviera de mal humor a veces. Se cambió la ropa de salir por una de casa,
mas comoda.Usaba ahora una remera con el logotipo de la mujer marravilla.El se
la había comprado hace un año cuando fueron a una Convención de Súper Héroes,
al igual que el traje de la Mujer Maravilla, esa camisa rosa dejaba ver su
silueta y junto con unos shorts cortos que dejaban ver sus piernas torneadas
estaba tan sexy… ¡que carajos se ponía a pensar! Ella era su amiga y si, ese
tipo de pensamientos los tenía desde hace dos años.
No se dio
cuenta al principio. Quizás fuese solamente que él se trataba de convencer que
desde que vivía con Anna, una mujer joven, hermosa, lista, inteligente y
divertida, las hormonas se le salieron un poco de control. Si, sus celos de
amigo se volvieron peores. Pero el problema empezó cuando ella comenzó a salir con
Mark. Prácticamente no dormía cuando Anna iba a sus citas con el tipo. Por
supuesto que Mark era el hombre perfecto. Religioso, caballeroso. Y no era un
mujeriego como Vlad Tepes.
Por suerte,
Anna llegaba siempre a las doce. Y ella
esperaba con la excusa de que se aburría sin ella y que se había quedado viendo
una maratón en “Netflix”.Gracias a Dios, su amiga nunca desconfió de esa excusa
y es más, en varias ocasiones se quedaba hasta las una de la mañana viendo esa
serie de vampiros “Moon&Rose”que tanto les gustaba, palomitas de maíz incluidas.
Y cada vez
que ella salía con Mark alias “rubio teñido”, Vlad sentía una opresión en el corazón.
Con miedo, fue al cardiólogo, para ver si tenía problemas en el corazón.Nada,
todo perfecto. Le dijeron que quizá esa “opresión” no era física, sino
sentimental.
Y allí Vlad
se quedó pensando toda la noche si era verdad y se enamoró de Anna. Entonces,
recordó lo que sufrió con Mina. Y si subconscientemente estaba usando a Anna
para olvidarse de Mina? Sintió asco de sí mismo por tres días y se odio otras
semanas más. Lo de Mina paso cuando él tenía 20 y ya, lo marco para siempre.
Anna merecía
a un hombre que en verdad la quisiera, aunque ese fuera el puto, peli teñido Mark.
Después de todo, desde que la conoció, Vlad supo que ella algún día llegaría a
la casa diciendo que se casaría con algún estúpido. Y que el la perdería para
siempre.
Esa noche,
estaba viendo “True&Blood” cuando
Anna llego más temprano de lo usual. Llego con lágrimas y lo primero que él
hizo fue acunarla entre sus brazos, como hizo cada vez que la vio así, con una
imagen que le partía el corazón.
“Deje a Mark.
Le explique que no estaba lista para tener sexo y él me dijo que sin sexo una
relación no podía seguir…”
El ya tenía
una determinada idea de donde vivía Mark, así que decidió hacerle una visita
alias dejarlo parapléjico, pero, en cuando tomo las llaves de su auto, Anna se
lo impidió.
“No lo hagas.
Mejor sigue abrazándome”
Y se quedó
con ella toda la noche, puteando junto a ella a su ex novio, y al final su
camisa negra quedo empapada de lágrimas. Y ella medio dormida entre sus brazos.
Vlad la cargo y la llevo hasta su habitacional cubrió con una manta, pues hacia
frio. Y luego la beso en la mejilla.
Después, se
le vino a la mente que podría ir por Mark y dejarlo parapléjico, pero, eso sería
un boleto para ir a la cárcel. Y, aunque tenía ganas de no dejar que ese idiota
moviera aunque fuera un dedo, se quedó. Por ella.
Ahora, Anna
le acaba de dar esa noticia. Y él sabía que ella deseaba ser madre.
-
Te
ayudo con las papas – sugirió la chica castaña y saco otro pela papas del
cajón.
-
Encontré
la solución. Al problema que tendré en cinco años. Lo resolveré en este mes.
A el casi se
le cayó el pela papas al piso. Eso significaba una sola cosa
-
¿Te
vas a embarazar?- ¡Dios, al decir eso, casi se atraganto con su propia lengua!
-
Si.
Inseminación artificial. Es un buen momento. Estoy de vacaciones y mi periodo
empieza en una semana.
-
¿Y
quién te ayudara con él bebe? ¿Y con el embarazo?- pregunto, mientras seguía
pelando papas.
-
Vlad
hay muchas, no, cientos de miles de mujeres que tienen hijos a través de ese procedimiento.
No será la primera en hacerlo…
-
Tu
familia vive en otra ciudad…
-
Me
pediré una licencia por maternidad en el trabajo- al decir eso de “maternidad”
sus ojos brillaron. Dios, ella realmente deseaba eso. Y una gran parte de él
quiso decirle que no necesitaba esperma en tubos, que el con gusto haría eso y
que se quedaría al lado de ella y del bebe por siempre. Que los amaría y que serían
muy felices juntos.
Que estúpida
idea. A Anna no le molestaba tener un mejor amigo que era un mujeriego los
fines de semana, pero en definitiva, no le gustaría tener a un mujeriego como
el padre de su hijo. Y todo lo que vendría después.
Así que dio
la mejor de sus sonrisas y se dispuso a ayudarla a cumplir su sueño de ser
mama.
Se la
pasaron investigando toda la tarde, hasta que Anna dio con una clínica
especializada en fertilización. Saco turno esa misma noche. Y tenía que ir
mañana a buscar un “candidato” para que fuera el padre de su hijo.
Y allí
estaban. Anna daría una idea de cómo quería que fuera el padre de su bebe y así
que comenzó a pensar en una lista. Vlad estaba durmiendo. En sus vacaciones
ambos se divertían como nunca, debido a su trabajo como profesores en la
Universidad.
“Uno, tener
entre 18 y 30 años”
“Aunque Vlad
tiene 35” decía esa vocecita en su cabeza.
“Dos, ser
inteligente”
“Mi bebe va
a tener los rasgos de su padre, sea quien sea y no quiero que herede la
estupidez”
La vocecita
le recordó que Vlad fue el primero en su generación.
“Tres, estar
en buena condición física”
Allí no hubo
vocecita, sino una imagen mental, más bien un recuerdo de ella y Vlad nadando
en la piscina. El recuerdo de su mejor amigo y su cuerpo de infarto…
“¡Contrólate!”
“Cuatro,
debe adjuntar referencias de que es un hombre respetable y de buenos
sentimientos, sin antecedentes penales”.
Recordó las
millones de veces que rio con Vlad, lo bien que se sentía estar en sus brazos y
la vez que lo uso como pañuelo para lágrimas.
Listo.
Vlad iba a acompañarla,
para que ella no se perdiera, ya que Anna entendía tanto al GPS como entendía
el griego antiguo.
En el
camino, Vlad puso Evanescente. “Mi Inmortal” “Lituo” entre otras.
Hasta ahí,
todo bien. Su amigo la distrajo charlando de temas triviales, básicamente que harían
en verano.
Hasta que
llegaron a la clínica. Era muy bonita, pero como cincuenta tipos en trataban y
salían de las puertas de allí, un lugar que parecía ser cincuenta baños separados.
La mayoría con revistas porno y que luego iban a cobrar por su esperma.
Mierda,
todos lo hacían por dinero. Y a Dios de saber si se lavaban las manos luego de
obtener el “producto”.
Sintió asco.
Asco y más asco.
Salió de
allí y se sentó afuera.Nesesitaba aire y mucho.
Al segundo y
medio Vlad estaba sentado a su lado.
-
¿Te
arrepentiste?- la pregunta que soltó era obvia, como no.
Anna lo miro
a los ojos. Y a los ojos le dijo la verdad.
-
Si.
Es que… siempre soñé con tener un bebe producto del amor. Y, al ver a estos
tipos que solo lo hacen por dinero, me da nauseas que mi hijo sea concebido de
tal modo.
Vlad
suspiro, mirando como a su amor… ¿cómo acaba de llamarla? Ya se le caían lágrimas
de los ojos… esa escena la desgarraba el corazón mismo.
Y, después
de una larga batalla, donde su lado sentimental gano a su lado racional, le
dijo
-
Anna,
yo seré tu donador.
¿Que?
“¿Acabo de
escuchar bien? ¿Vlad acaba de proponérseme como el padre de mi hijo? ¿Qué hago
ahora? ¿Me pongo feliz? ¿O le digo que se ha vuelto oficialmente loco?”
-
¿Anna,
oíste lo que te dije?- le pregunto con preocupación.
La castaña
lo miro. Su cara demostraba toda la ternura que el siempre había tenido con ella.
Estaba tan enternecida de lo que el quería hacer por ella…Era otra muestra más
de lo buen amigo que era y que tenía suerte de tenerlo a su lado.
La joven lo
abrazo con fuerza. Vlad aspiro el aroma de su cabello sin que ella se diera
cuenta y pregunto.
-
¿Eso
quiere decir un sí?- inquirió y Anna sonrió al notar el tono que el hombre
utilizaba.
-
Eres
un tonto,Vlad.Yo jamás te pediría algo así-
Y espero que
su respuesta fuera que el también sentía algo más que amistad por ella. Pero el
moreno le respondió.
-
Anna,
piénsalo de este modo, cumplo con todos los requisitos. Menos con la edad, claro.
Sobre lo que tenemos que hablar es del bebe. Yo no estaría dispuesto a desatenderme
de él. Y este bebe si nacerá del amor, pues yo y yo nos amamos, es un amor de amigos.
Piénsalo de otro modo, los novios van a y vienen y los amigos son para siempre.
Esto de tener un hijo no va a cambiar nada entre nosotros-
La joven lo pensó.
“Un bebe. Un
bebe va a crecer dentro mío, un bebe de Vlad”
-
Si
– acepto.
Casi lo hace
correr para llegar a la sala de espera. Que era justamente eso, esperar 20
minutos
Llamaron a
Anna… y a Vlad. Entraron a una oficina, donde el doctor Strange los esperaba.
-
Hola,
señorita Ross. Veo que trajo a un acompañante. Y, según su lista de requisitos
para su donante, aquí le traigo varios….
-
Yo
seré su donante – aclaro Vlad, mientras tomaban asientos.
-
Oh,
¿usted y ella son…?
-
Amigos-
aclaro Anna, mientras trataba de que rostro no adquiera color alguno.
-
Claro,
claro. Esto es el caso más raro que vi, pero lo respeto. Ahora, ¿para cuándo
quieren la cita?
-
Lo
más pronto posible – pidió la joven.
-
Bien.
Mañana miércoles les parece un buen día?
Ellos
asintieron y después de unos chequeos que duraron una hora, estaban listos para
volver en dos días y tener un bebe.
Durante el
camino se la pasaron hablando de casi cualquier cosa y así dos días después,
cuando fueron a hacerse la inseminación. Todo fue así, bien, normal, hasta que
Anna sintió que se olvidaba de algo.
Ahora la pregunta era ¿qué?
Al llegar,
le pidieron a Vlad una muestra de su esperma y lo llevaron a esa sección que
Anna denomino como “Baños” y una vez dentro y con un vaso, vio todo lo que le
explicaron que podría “inspirarse”. Ese lugar no le inspiraba nada. En un principio,
probo con ver videos. Estaba después de quince minutos más asqueado que excitado.
Se la paso viendo cosas que no tenían
nombre y aunque el hizo muchas de ellas, verlas de otros era asqueroso. Las
revistas, nada. Quedaba una última alternativa….
Y, oh, Dios
era la única que no quería utilizar. Excitarse pensando en los sueños eróticos
que tuvo con Anna con él y ella como protagonistas. Tres sueños que le valieron
tres duchas frías en mitad de la noche.
Hecho su esmera
en el vaso, mientras se maldecía por tener esos pensamientos pecaminosos con su
amiga.
Al salir una
enfermera lo estaba esperando.
-
¿Dónde
está Anna Ross?-
-
Se
está preparando en la sala de fertilización 7 –
-
Gracias
– y para halla iba.
Anna se
desvistió y se puso una bata. Una enfermera y el médico, con un aparato al lado
de la camilla. Todo estuvo muy bien… hasta que vio al médico con un tubo. A su
cerebro se le olvido esa “pequeña “información de la inseminación artificial.
¿Como, por todo lo sagrado del mundo, se le fue a olvidar que para que los espermatozoides
lleguen al ovulo? ¿Cómo, en el nombre de Dios, se le fue a olvidar que era
virgen? ¿Cómo mierda se fue a olvidar eso? ¡Y ahora un tubo la iba a desvirgaran!
¡Y si ese tubo le iba a meter, de seguro le iba a doler!
Le pusieron
un lubricante y, en cuanto le metieron el tubo…no sintió nada.
Vlad entro
al cuarto y entreabrió la puerta.
-
Señorita
Ross, hay un pequeño problema…No nos dijo que era virgen…- dijo el médico.
“! ¿Qué?!”
se dijo Vlad. Anna era virgen, pero… si le conoció varios novios.
-
¿Que
tiene que ver?- la voz de Anna era la que hablaba ahora.
-
Creo
que será mejor si le explicamos.
Nosotros usamos este tubo que tiene el esperma de su amigo dentro y que los
deposita en su utero.Pero, para que funcione, tendremos que introducir un tubo
en su vagina. Para decírselo de otro modo, usted tendrá que ser desvirginada
por un tubo. Podríamos seguir con el procedimiento, pero los riesgos serían más
altos. No haríamos una penetración muy profunda, solo depositaremos el semen y
si él bebe nace, nacerá-
Basta, eso
se acaba ahora. Entro a la sala y pidió al doctor que les diera un tiempo a
solas.
-
¿Cuándo
pensabas decírmelo?
-
¿Qué?-
Anna se negó a responder a la pregunta de Vlad.Mierda, ahora le entraban dudas
a los dos.
-
¡Que
eres virgen! ¿Eso no te parece importante?-
-
No
creí que te interesara.
-
¿Que
no me interesa? ¡Te ibas a dejar designar por un tubo!
-
¿Y
qué?- replico la joven.
-
¡Yo
soy la que perderá la virginidad y tendré a mi bebe!-
-
¡Es
que no lo entiendes!- siguió Vlad.
-
¡Yo
no quiero darte un hijo si tienes que sacrificar tu virginidad! ¿Sabes? Yo
tengo hermanas y hasta entendí que tiene que ser un momento especial!
Anna
apretaba los puños para no llorar.
-
¿Estás
enojado verdad?-
-
No.Solo…
quiero tiempo para pensar- y si, le iba a decir la verdad ahora mismo. No allí,
sino en la casa.
Y, con todo
eso, se fueron de allí, pidiendo que por favor desecharan su esperma.
Quería
explicarle la verdad. Que como un enamorado obsesivo, según él, se entusiasmó
con la idea de darle un bebe. Que solo lo hizo para hacerla feliz.Pero,
privarla de esa primera vez, ya era demasiado. Demasiado, la amaba mucho más de
lo que amo a Mina.
Al llegar a
la casa, el ambiente se tensó más. Anna quiso ir inmediatamente a su cuarto, pero un “tenemos que hablar, por
favor” de su amigo, la detuvo.
No era una reprimiendo,
ella conocía su tono de voz para una discusión. Era un pedido.
-
Anna,
yo…-
Ella,
apoyada contra la pared de la sala de estar, lo miro. Casi con miedo.
-
¿Sabes
porque soy un mujeriego?- decidió contarle todo desde el principio.
-
Sé
que no has encontrado el amor y…
-
Si
lo encontré a los veinte años. Y no fue para siempre. Mina, ella… me lastimo
tanto que… que jamás volví a creer en el amor. Desde entonces, soy así Hasta
que….-
Vlad se trabo.
“Ahora o nunca. Ahora o nunca”
-
Hasta
que me volví a enamorar. Me enamore de una chica especial, maravillosa,
inteligente, valiente, hermosa y que al discutir con ella casi me saca canas.
Me enamore de mi mejor amiga.
Anna reprimió
un sollozo de emoción.
-
¿Por
qué nunca me lo dijiste?-pregunto. Dios su corazón jamás latió con tanta
fuerza.
-
Tenía
miedo. De usarte inconscientemente de excusa para olvidarme de Mina.Pero, me di
cuenta de que a Mina ni de lejos la amo tanto como a ti. Recién ahora, cuando
me di cuenta de que estaba siendo un estúpido. Quise darte un bebe, porque sé
que eres la única con quien quería tener uno. Pero no a costa de tu primera vez.
Tengo dos hermanas y sé que eso es especial para las mujeres. Espero que esto
no arruine nuestra amistad. Pero si, tienes razón para estar enojada conmigo,
entonces todo...
Pero sus
palabras fueron cortadas. No por una cachetada y un insulto, sino por los
labios de Anna. La mujer que amaba lo estaba besando. Y lloraba. Sentía sus lágrimas
saladas junto con el sabor de sus labios.
-
Vladislaus
Tepes…-
Oh, no, su
nombre completo.
-
Eres
un tonto y un idiota. ¿Que no ves que yo te amo desde hace tres años? ¿Que te
amo a pesar de tu sales y te acuestas con
chicas cada fin de semana? ¿Que la única razón por la que acepte
embarazarme de ti era para tener un bebe que tuviera tus ojos?
-
¿Lo
dices en serio?-pregunto, mientras la rodeaba con sus brazos, mientras una sonrisa
se formaba en su cara.
-
Si.
Te amo y jamás voy a dejar de hacerlo- confeso. Le rodeo el cuello con los
brazos y Vlad la beso. El beso era tierno, lento, suave. Ella se separó de él y
pregunto
-
Vlad,
si no q quieres que me desvirgue por un
tubo, ¿porque no lo haces tú?-
Vlad la miro con cara de confusión.
-
Si
es que aun quieres tener él bebe. Te advierto que esa fertilización artificial salió
cara…
El hombre se
lo pensase conocían desde hace 8 años y hace 5 que Vivian juntos. Vivian juntos
y estaban enamorados. ¿Que mejor momento para tener un bebe?
-
Si.
Aun quiero… -y sin decir más la cargo por las escaleras, entre besos y caricias.
Y justo en la habitacionales labios de Vlad pasaron a besar su cuello. Anna
jadeo, Dios, era la mejor sensación que tuvo.
Se ayudaron
a desvestir el uno al otro entre besos más calidos.Vlad el saco la camiseta a
Anna y descubrió que estaba usando lencería, que destacaba sus curvas naturales.
Y como ella descubrió que estaba mirando sus pechos, dijo, divertida.
-
¿Qué?
¿No tengo derecho a sentirme sexy?-
Y, mientras
decía eso, le desabotonada la camisa. Le paso las manos suaves por su pecho,
hacia arriba y hacia abajo. Luego por los brazos, disfrutando de su calor. Vlad
ronroneo, disfrutando de su tacto. Devoro sus labios y la puso en la cama.
Le quito el
sostén, dejando sus pechos al descubierto. Comenzó a mamarlos, mientras Anna se
quedaba sin aliento, al sentirlo besar unas vez más sus senos. Y el comenzó
entonces a besar más allá de ellos, su estomago, y al llegar a su cintura, le
quito los pantalones. Ella, que ya se sentía más que lista, lo ayudo a quitarse
los suyos propios.
-
Anna,
escúchame…- dijo, entre jadeos.
-
Yo
nunca he estado con una virgen. Si te hago daño, dimelo,por favor-
Ella asintió
y le beso el pecho, con más ganas de él. Se agarró de su espalda y aunque Vlad
fue muy cuidadoso al entrar, pero ella no pudo evitar un pequeño grito de
doloroso placer al sentirlo dentro.
- Shh.No
llores, perdóname, por favor- él se llevaba sus lágrimas con sus besos. Ella apretó
sus uñas contra su espalda, pero en unos segundos, el dolor paso.
Vlad lo supo
y entonces comenzó a moverse lentamente dentro de ella, dándole la mayor
sensación de placer de su vida. Sus labios besaban los suyos y ahora las manos
de ambos recorrían sus cuerpos. Luego, sus embestidas fueron más y más fuertes,
más rápidas y más hondo dentro de ella, hasta que después de dos horas, Anna
llego al clímax gritando su nombre y con dos embestidas Vlad también llego.
Estaban
cubiertos de sudor, pero satisfechos. El salió de ella y paso al otro lado de
la cama.
Ni sus
mejores sueños y fantasías eran mejores que esto, de eso estaba seguros.
Vlad la
acuno contra su pecho tonificado, estaban tan cansados. Pero eso lo les impidió
darse un último beso.
Vlad
despertó y con una bella imagen. Anna, su Anna, dormida entre sus brazos, sus
cuerpos entrelazados.
Se veía tan
hermosa, tan dulce, tan… excitante.
Se preguntó,
por un momento, cuanto habrían dormido y luego, se dio cuenta de que estaba
muerto de hambre.
Nunca se
sintió tan bien con una mujer, y ciertamente, ahora que, si la noche había sido
exitosa, iba a ser padre. Tenía sus dudas sobre si iba a ser un buen padre para
él bebe, pero quería intentarlo.
Anna se movió
en sueños y busco más su calor.
El la beso
en el pelo. Con eso basto para despertarla.
- Buenos
días- saludo, mientras le ponía un mechón de pelo sobre la oreja.
- Buenos
días- ella le respondió con un beso en la boca, que luego profundizo, sintiendo
su aroma mesclado con el olor a sexo en la habitacion.Fue la noche más hermosa
de su vida, pero tenía una duda.
- ¿Vlad? ¿Tú
y yo ahora estamos juntos? ¿O solo somos amigos con derechos?-pregunto, mientras
no dejaba de acariciar su rostro.
La sola
pregunta hizo que el sonriera levemente.
- ¿Quieres
que te lo pida formalmente? Bien, aquí va. ¿Anna querías ser mi novia?- pregunto.
- Si, si
quiero- contesto, mientras le daba un rápido beso en los labios.
Se recostó
sobre su pecho y pregunto
-
¿No
crees que será raro? Un día somos amigos, a la tarde nos declaramos, a la noche
tenemos sexo y a la mañana ya somos novios.
-
Eso,
sin contar que ni un día de relación tenemos y ya estamos buscando un
bebe-agrego Vlad. Si era un poco raro.
-
Sobre
eso, ¿aun estas seguro? ¿de tener un bebe conmigo?
-
Más
que seguro. Mira, ningún hombre puede saber si está preparado para la paternidad,
puede ocurrirle a los 15 o a las ochenta como a Chaplin. Pero, lo que no estoy
seguro es… si seré un buen padre. No tengo nada contra los niños, mi
sobrino Alex es un amor, pero lo veo, a
lo sumo, una vez al mes. Y tiene cerca de un año. Pero creo que solo le cambie
el pañal una vez, y no sé nada de cuidar bebes. Pero nunca lo sabré si no lo intento.
Y si tengo que aprender, aprenderé. Pero mientras sea a tu lado y al lado de
nuestro bebe….-
Sus
corazones se llenaron de calidez al escuchar la palabra “nuestro bebe”.
-
Estoy seguro que serás una mama maravillosa…-
comento el, mientras ella se levantaba.
-
Gracias….-
dijo, con una sonrisa, mientras se dirigía al baño. Puso su mano en el
picaporte y pregunto
-
¿Quieres
bañarte conmigo? Porque te aseguro de que esto de concebir no se consigue en un
día…-
Vlad salto
de la cama y la siguió hasta el baño.
Jueves.Viernes.Fin
de semana. Y una semana más. Y hoy era lunes. Y estuvieron intentando la
concepción con muchas ganas. Y estaban disfrutando de al fin estar juntos con
aun más ganas. Así que al fin podían ser cariñosos uno con el otro sin recurrir
a la excusa de que “eran amigos”, porque ahora era pareja. Darse un beso, las
caricias compartidas, las miradas, o simplemente el saber que sus sentimientos
eran correspondidos, los hacían ser tan felices.
Todos esos
días, Anna se despertaba con una sonrisa. Pero ese día lo hizo con nauseas.
Bueno, debería estar feliz, ya que las náuseas matutinas eran una de las
primeras señales de estar embarazada. Sí, pero, Dios, era asqueroso. Se separó
de los brazos de Vlad y fue directo a vomitar.
Segundos
después, escucho un
-
¡Mierda!-
de Vlad en su habitación.
-
¡Anna,
ayer comí algo en mal estado! ¡Voy al otro baño!- anuncio.
Vlad se sentía
como una mierda.Literalmente, vomito todo lo que comió ayer. Fue al baño del
cuarto de su novia, que ahora estaban desocupando. Esperaban usarlo de cuarto
para él bebe. Ese u otro. Se lavó la cara.
Cuando
estaba en el pasillo, Anna lo estaba esperando.
-
Bueno,
una cosa aprendí hoy. Jamás comer un pollo que estuvo más de dos días en la
heladera.
-
Yo
también estuve vomitando, cariño-solto ella, mientras hacia un cálculo mental
tras otro.
Vlad la
miro.
-
¿Quieres
decir que estas...?- una sonrisa se formó en su rostro.
-
Tengo
tres días de retraso, pero ahora que hablas de pollo…
El la alzo y
comenzó a darla vueltas.
Hasta que…
-
Anna,
creo que voy a vomitar otra vez…- se quejó, mientras las náuseas volvían.
-
Yo
también… mierda…-
Por suerte,
tenían vacaciones dos meses más y todo el tiempo en esos meses para hacerse una
prueba de embarazo.
El
ginecólogo que atendió a Anna desde que llego a la cuidad fue el elegido para esa consulta.
A la joven
le sacaron un poco de sangre para los análisis quisieron quedarse en el
hospital a esperar. Ya a los cinco minutos de esperar, les entro hambre. Y,
como no querían salir de allí hasta que tuvieran los resultados, fueron a la
cafetería del hospital.
Y, como no
podía ser de otra forma, el hambre traía ansiedad y la ansiedad el chocolate.
-
¿Que
estas mirando?- pregunto Anna, mientras la mirada azul de Vlad se detenía en su
vientre.
-
No
sé. Me preguntaba cómo te verás con pancita en unos meses. ¿Y en que estás pensando?
Te estas mordiendo el labio tanto, ya va a sangrar- comento Vlad, mientras ella
se mordía el labio.
-
No.En
cómo le vamos a decir a nuestros padres que estamos esperando un bebe. Es decir,
¿qué van a pensar? ¡ni siquiera saben que estamos juntos hace poco más de una
semana y ya estábamos buscando un bebe! Y Velkan…oh, Dios, mi hermano te mata…
-
No
creo que llegue a tanto- si el hermano de Anna no lo soportaba. Lo conocía
cuando venían a pasar Navidades a la casa, pero de la Navidad del Año pasado,
se dio cuenta de que miraba mucho a Didyme. Didyme era la hermana menor de Vlad.
Tenía 27 años. Mucho a Velkan no conocía, pero si conocía a los tipejos que
gustaban de Didy. Y, si, su hermana había hecho un grupo de Whasspaht para que
todos se mantuvieran conectados. ¿La idea? De Velkan, claro. Apostaría sus
calzones a esos dos ya eran amigos en Facebook.
-
Digamos
que si me mata por embarazarte, le estaría cortando alas….-
Anna no entendió
que quería decir, así que solo se encogió de hombros.
Y cuando
quiso indagar más, la secretaria anuncio.
-
Anna
Ross, prueba de sangre-
La pareja
casi corrió hasta allí.
Anna abrió el sobre. En realidad, lo rompió.
Leyó el resultado.
La joven
miro el examen.
-
Es
positivo. Dicen que tengo alrededor de una semana de gestación…- su voz temblaba,
pero pronto, se convirtió en una sonrisa. Abrazo a Vlad, quien solo podía
pensar palabras.
Anna.
Mama.
El
Papa.
En nueve
meses.
Un bebe. Un
precioso niño o niña.
Se sonrio.Una
nueva vida, una nueva personita. Y ahí empezaron los miedos. ¿Y si no era un
buen padre? ¿Y si algo salía mal?
Fueron a la
cita con la doctora Whitby.
-
Bueno,
felicidades a los dos. Anna, tu embarazo será normal, esto solo sería una
preocupación si fuera en unos cinco años más, pero ahora es el momento ideal.
Bueno, te tengo una lista con una dieta, come tres comidas al día, ricas en
agua, vitaminas, calcio y minerales. Nada de comida chatarra…Pero unas dos
papas fritas a la semana pueden ayudarte con las náuseas matutinas.
Anna vio la
mirada de su pareja sobre ella. Genial, la policía anti comida del McDonald
todo el día a su lado.
-
No
hagas ningún movimiento brusco. Como eres madre primeriza, te recomiendo que
hagas yoga o natación, eso te facilitara el parto.
-
¿Cuándo
se me notara la panza?-
-
Normalmente,
a finales del primer trimestre. Con eso del aumento de peso, vienen algunos problemas.
Quizás te sentirás gorda y deprimida. Y tú debes apoyarla en eso- y señalo a
Vlad.
-
Hacerla
sentir bonita, y satisfacer sus necesidades sexuales. No hay nada de malo de
tener sexo durante el embarazo, solo que procuren no ser muy rudos. Y hasta el
sexto mes el sexo está prohibido. La comunicación tiene que ser buena y no solo
entre ustedes, sino con su bebe. Hablen con él, póngale música, léanle cuentos.
Ahora, ¿quieren verlo?-
Ambos
asintieron.
Anna se levantó
la blusa y cuando le aplicaron un gel verde hizo una mueca.
-
Está
muy frio- se medió quejo. Vlad, que le sostenía la mano se rio.
La
doctora empezó a hacer el ultrasonido. Y
fue entonces cuando vio dos manchitas que frunció el ceño.
-
Como
no lo vi venir antes…- comento, mientras movía ese aparato en la zona del
vientre una vez más. Ante esas palabras, ellos sintieron que el corazón se les detenía.
-
¿Pasa
algo malo con él bebe?- pregunto Vlad, ya con terror en los ojos.
-
Nonada
grave. Anna, sé que en tu familia hay varios casos de gemelos o mellizos. Así
que si, están esperando dos bebes – dijo.
ahhhhh van a ser papás!!!!!
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