miércoles, 8 de febrero de 2017

Parte 1

¡Quiero un bebé!

Resumen:
Anna Ross de 25 años, ha sido informada de una triste noticia: embarazarse le será prácticamente imposible a los 30 años. Entonces decide hacerse una fertilización artificial, ya que nunca ha conocido al hombre adecuado. ¿El problema? Encontrar al candidato perfecto y descubrir cómo encaja su mejor amigo en todo eso.


Capítulo 1:

Anna se tragó los nervios. En su último chequeo, la doctora Whitby encontró algo “fuera de lugar”.
Y la joven lo sabía. Sabía que era algo grave, justo en su útero.
“Odios” se dijo, mientras los nervios ahora se la tragaban a ella.
-         Tranquila, Anna. No es cáncer, no es el fin del mundo. Es solo un problema que…que tiene que ver con tu fertilidad- explico la doctora, al ver su cara.
La castaña entrecerró sus ojos y pregunto
-         ¿No voy a ser madre? ¿Eso es lo que me quiere decir?- la verdad la sacudió como un saco de papas.
-         Lo que quiero decirte es que tienes unos cinco años para tener hijos. Luego de esos cinco años, la anomalía que tienes en tus órganos reproductivos, harán que te sea imposible gestar. Piénsalo bien. ¿Eh?-


Anna volvió a la casa que compartía con su mejor amigo.
Dios, jamás en su vida se había enamorado. Y ella siempre tener un bebe con amor. Y, siendo sincera, pretendientes no le faltaban, pero no eran su tipo. O le gustaban, pero no los amaba. O solo conocía a tipejos que solo querían con ella un lio de una sola noche. Y su último novio, el cual parecía casi perfecto, de hecho era “casi “pues la engaño con otra después de su negativa a tener sexo con él. Tuvo que detener a Vlad para que no “arreglara las cosas” después de enterarse de ello.
Vlad era su mejor amigo. Tenía 35 años y habían sido rivales desde que Anna entro a la Universidad. Él ya se había graduado y era profesor asistente. Lo malo era que se le metió en la cabeza defender su “record máximo de respuestas contestadas en clase”. Se armó una batalla campal cuando comenzaron a discutir sobre Aristoteles.Pero Aristóteles los unio.Tenian mucho en común y esa rivalidad se convirtió en una amistad incondicional.

Cuando Anna se graduó y ambos consiguieron trabajo en la Universidad… vieron lo caro que estaba el mercado ennoviaría.
En serio las casas que querían alquilar o comprar cerca de su trabajo, parecían dignas candidatas para los hermanos Scott, de hermanos a la obra. Y es que ni él  ni ella tenían dinero para transformar “La casa del piojo del metro y medio” o “La casa del árbol embrujado” en sus hogares soñados con una remodelación.
Hasta que fueron a ver (simplemente para morirse de envidia de quien si podía comprarla) una casa preciosa.
Al parecer, sus dos presupuestos por separado no alcanzaban para su casa soñada. Pero juntos, sí.
Hablaron del tema y la compraron. Ahora se dividían a la mitad la hipoteca.
No se arepentian, la casa era preciosa. Y tenían dos baños, bendito sea Dios.
Llego a la casa y apenas entro por la puerta, Vlad la estaba esperando en la sala, en su sillón favorito.

-         ¿Cómo estás? ¿Qué te dijo la doctora Whitby?- su tono era debido a la cara que tenía ella. Anna trato de cambiar su expresión, pero no pudo.
-         No es cáncer, pero mi fertilidad tiene una fecha de expiración de aquí a cinco años-  soltó, y se sentándose en el sillón, junto con él, su rostro adquirió un matiz triste.
-         ¿Quieres que hablemos del tema?- inquirió él. Anna lo miro. Y, si, siempre supo que su amigo era guapo. Tenía los ojos azules, el cabello negro azabache y su cuerpo. Sus fuertes brazos, su cintura estrecha, su torso bien formado, sus piernas, por supuesto para cualquier mujer era tentador. Incluso para ella. Y Dios, lo había visto así miles de veces. Cuando salía del baño, con millones de gotas cayéndole. O en la piscina, en el verano. Se empezó a enamorar de su mejor amigo un año después de empezar a vivir juntos. No solo por su físico, sino porque se complementaban. Tenían discusiones, pero se arreglaban a los diez minutos. No solo eso, el conocía sus peores defectos y aun así seguía con ella. Y ella los suyos y seguía a su lado, amándolo. ¿El único problema? Que su amigo era un mujeriego. Desde que lo conoció era así Pero aprendió a vivir con ello, en su amistad y ahora en el amor que sentía por él.


¿El otro problema?

Que, ahora, viéndolo a los ojos, no podía dejar de pensar en lo lindo que sería un bebe de él. ¿Y qué? ¿Qué iba a hacer? Si él nunca la había mirado más que como una amiga.

-         No sé. Pero recién comenzamos las vacaciones en el trabajo esta semana, así que…Iré a darme un baño. Es tarde y aún no hemos almorzado.
-         Vale. Compre carne y creo que tu papas-
-         Papas fritas y carne asada. Suena bien- Anna le sonrió y subió las escaleras.
¿Qué hacer? Ella siempre quiso un bebe, pero entre sus relaciones fallidas, el hecho de que le asustaba dar el gran paso de tener sexo y luego arrepentirse, que el único hombre del que se había enamorado era su mejor amigo y ahora el tema de la fecha de expiración de su fertilidad… tenía que tomar una decisión y rápido.
¡Por supuesto! ¡Fertilización asistida! Tendría un bebe sola. En esos años, millones de mujeres eran madres solteras por ese camino.
Se dio un baño corto de agua fría. Hoy sí que había sido un día caluroso. Con la solución a su problema ya en mente, se vistió y bajo a la cocina.

La música de Linkin Park llenaba ese sector de la casa.

Vlad alzo la vista de las papas que estaba pelando, cuando vio a Anna. Siempre tan hermosa, aunque su cabello estuviera hecho un nido de pájaros con la mañana, a pesar de que estuviera de mal humor a veces. Se cambió la ropa de salir por una de casa, mas comoda.Usaba ahora una remera con el logotipo de la mujer marravilla.El se la había comprado hace un año cuando fueron a una Convención de Súper Héroes, al igual que el traje de la Mujer Maravilla, esa camisa rosa dejaba ver su silueta y junto con unos shorts cortos que dejaban ver sus piernas torneadas estaba tan sexy… ¡que carajos se ponía a pensar! Ella era su amiga y si, ese tipo de pensamientos los tenía desde hace dos años.
No se dio cuenta al principio. Quizás fuese solamente que él se trataba de convencer que desde que vivía con Anna, una mujer joven, hermosa, lista, inteligente y divertida, las hormonas se le salieron un poco de control. Si, sus celos de amigo se volvieron peores. Pero el problema empezó cuando ella comenzó a salir con Mark. Prácticamente no dormía cuando Anna iba a sus citas con el tipo. Por supuesto que Mark era el hombre perfecto. Religioso, caballeroso. Y no era un mujeriego como Vlad Tepes.
Por suerte, Anna llegaba siempre  a las doce. Y ella esperaba con la excusa de que se aburría sin ella y que se había quedado viendo una maratón en “Netflix”.Gracias a Dios, su amiga nunca desconfió de esa excusa y es más, en varias ocasiones se quedaba hasta las una de la mañana viendo esa serie de vampiros “Moon&Rose”que tanto les gustaba, palomitas de maíz incluidas.
Y cada vez que ella salía con Mark alias “rubio teñido”, Vlad sentía una opresión en el corazón. Con miedo, fue al cardiólogo, para ver si tenía problemas en el corazón.Nada, todo perfecto. Le dijeron que quizá esa “opresión” no era física, sino sentimental.
Y allí Vlad se quedó pensando toda la noche si era verdad y se enamoró de Anna. Entonces, recordó lo que sufrió con Mina. Y si subconscientemente estaba usando a Anna para olvidarse de Mina? Sintió asco de sí mismo por tres días y se odio otras semanas más. Lo de Mina paso cuando él tenía 20 y ya, lo marco para siempre.
Anna merecía a un hombre que en verdad la quisiera, aunque ese fuera el puto, peli teñido Mark. Después de todo, desde que la conoció, Vlad supo que ella algún día llegaría a la casa diciendo que se casaría con algún estúpido. Y que el la perdería para siempre.
Esa noche, estaba viendo  “True&Blood” cuando Anna llego más temprano de lo usual. Llego con lágrimas y lo primero que él hizo fue acunarla entre sus brazos, como hizo cada vez que la vio así, con una imagen que le partía el corazón.
“Deje a Mark. Le explique que no estaba lista para tener sexo y él me dijo que sin sexo una relación no podía seguir…”

El ya tenía una determinada idea de donde vivía Mark, así que decidió hacerle una visita alias dejarlo parapléjico, pero, en cuando tomo las llaves de su auto, Anna se lo impidió.
“No lo hagas. Mejor sigue abrazándome”

Y se quedó con ella toda la noche, puteando junto a ella a su ex novio, y al final su camisa negra quedo empapada de lágrimas. Y ella medio dormida entre sus brazos. Vlad la cargo y la llevo hasta su habitacional cubrió con una manta, pues hacia frio. Y luego la beso en la mejilla.
Después, se le vino a la mente que podría ir por Mark y dejarlo parapléjico, pero, eso sería un boleto para ir a la cárcel. Y, aunque tenía ganas de no dejar que ese idiota moviera aunque fuera un dedo, se quedó. Por ella.

Ahora, Anna le acaba de dar esa noticia. Y él sabía que ella deseaba ser madre.
-         Te ayudo con las papas – sugirió la chica castaña y saco otro pela papas del cajón.
-         Encontré la solución. Al problema que tendré en cinco años. Lo resolveré en este mes.

A el casi se le cayó el pela papas al piso. Eso significaba una sola cosa
-         ¿Te vas a embarazar?- ¡Dios, al decir eso, casi se atraganto con su propia lengua!
-         Si. Inseminación artificial. Es un buen momento. Estoy de vacaciones y mi periodo empieza en una semana.
-         ¿Y quién te ayudara con él bebe? ¿Y con el embarazo?- pregunto, mientras seguía pelando papas.
-         Vlad hay muchas, no, cientos de miles de mujeres que tienen hijos a través de ese procedimiento. No será la primera en hacerlo…
-         Tu familia vive en otra ciudad…
-         Me pediré una licencia por maternidad en el trabajo- al decir eso de “maternidad” sus ojos brillaron. Dios, ella realmente deseaba eso. Y una gran parte de él quiso decirle que no necesitaba esperma en tubos, que el con gusto haría eso y que se quedaría al lado de ella y del bebe por siempre. Que los amaría y que serían muy felices juntos.

Que estúpida idea. A Anna no le molestaba tener un mejor amigo que era un mujeriego los fines de semana, pero en definitiva, no le gustaría tener a un mujeriego como el padre de su hijo. Y todo lo que vendría después.
Así que dio la mejor de sus sonrisas y se dispuso a ayudarla a cumplir su sueño de ser mama.

Se la pasaron investigando toda la tarde, hasta que Anna dio con una clínica especializada en fertilización. Saco turno esa misma noche. Y tenía que ir mañana a buscar un “candidato” para que fuera el padre de su hijo.

Y allí estaban. Anna daría una idea de cómo quería que fuera el padre de su bebe y así que comenzó a pensar en una lista. Vlad estaba durmiendo. En sus vacaciones ambos se divertían como nunca, debido a su trabajo como profesores en la Universidad.
“Uno, tener entre 18 y 30 años”

“Aunque Vlad tiene 35” decía esa vocecita en su cabeza.
“Dos, ser inteligente”

“Mi bebe va a tener los rasgos de su padre, sea quien sea y no quiero que herede la estupidez”

La vocecita le recordó que Vlad fue el primero en su generación.

“Tres, estar en buena condición física”

Allí no hubo vocecita, sino una imagen mental, más bien un recuerdo de ella y Vlad nadando en la piscina. El recuerdo de su mejor amigo y su cuerpo de infarto…
“¡Contrólate!”
“Cuatro, debe adjuntar referencias de que es un hombre respetable y de buenos sentimientos, sin antecedentes penales”.
Recordó las millones de veces que rio con Vlad, lo bien que se sentía estar en sus brazos y la vez que lo uso como pañuelo para lágrimas.

Listo.

Vlad iba a acompañarla, para que ella no se perdiera, ya que Anna entendía tanto al GPS como entendía el griego antiguo.

En el camino, Vlad puso Evanescente. “Mi Inmortal” “Lituo” entre otras.
Hasta ahí, todo bien. Su amigo la distrajo charlando de temas triviales, básicamente que harían en verano.
Hasta que llegaron a la clínica. Era muy bonita, pero como cincuenta tipos en trataban y salían de las puertas de allí, un lugar que parecía ser cincuenta baños separados. La mayoría con revistas porno y que luego iban a cobrar por su esperma.
Mierda, todos lo hacían por dinero. Y a Dios de saber si se lavaban las manos luego de obtener el “producto”.

Sintió asco. Asco  y más asco.

Salió de allí y se sentó afuera.Nesesitaba aire y mucho.
Al segundo y medio Vlad estaba sentado a su lado.
-         ¿Te arrepentiste?- la pregunta que soltó era obvia, como no.

Anna lo miro a los ojos. Y a los ojos le dijo la verdad.

-         Si. Es que… siempre soñé con tener un bebe producto del amor. Y, al ver a estos tipos que solo lo hacen por dinero, me da nauseas que mi hijo sea concebido de tal modo.


Vlad suspiro, mirando como a su amor… ¿cómo acaba de llamarla? Ya se le caían lágrimas de los ojos… esa escena la desgarraba el corazón mismo.

Y, después de una larga batalla, donde su lado sentimental gano a su lado racional, le dijo
-         Anna, yo seré tu donador.

¿Que?

“¿Acabo de escuchar bien? ¿Vlad acaba de proponérseme como el padre de mi hijo? ¿Qué hago ahora? ¿Me pongo feliz? ¿O le digo que se ha vuelto oficialmente loco?”

-         ¿Anna, oíste lo que te dije?- le pregunto con preocupación.

La castaña lo miro. Su cara demostraba toda la ternura que el siempre había tenido con ella. Estaba tan enternecida de lo que el quería hacer por ella…Era otra muestra más de lo buen amigo que era y que tenía suerte de tenerlo a su lado.

La joven lo abrazo con fuerza. Vlad aspiro el aroma de su cabello sin que ella se diera cuenta y pregunto.
-         ¿Eso quiere decir un sí?- inquirió y Anna sonrió al notar el tono que el hombre utilizaba.
-         Eres un tonto,Vlad.Yo jamás te pediría algo así-
Y espero que su respuesta fuera que el también sentía algo más que amistad por ella. Pero el moreno le respondió.
-         Anna, piénsalo de este modo, cumplo con todos los requisitos. Menos con la edad, claro. Sobre lo que tenemos que hablar es del bebe. Yo no estaría dispuesto a desatenderme de él. Y este bebe si nacerá del amor, pues yo y yo nos amamos, es un amor de amigos. Piénsalo de otro modo, los novios van a y vienen y los amigos son para siempre. Esto de tener un hijo no va a cambiar nada entre nosotros-

La joven lo pensó.

“Un bebe. Un bebe va a crecer dentro mío, un bebe de Vlad”

-         Si – acepto.
Casi lo hace correr para llegar a la sala de espera. Que era justamente eso, esperar 20 minutos

Llamaron a Anna… y a Vlad. Entraron a una oficina, donde el doctor Strange los esperaba.
-         Hola, señorita Ross. Veo que trajo a un acompañante. Y, según su lista de requisitos para su donante, aquí le traigo varios….
-         Yo seré su donante – aclaro Vlad, mientras tomaban asientos.
-         Oh, ¿usted y ella son…?
-         Amigos- aclaro Anna, mientras trataba de que rostro no adquiera color alguno.
-         Claro, claro. Esto es el caso más raro que vi, pero lo respeto. Ahora, ¿para cuándo quieren la cita?
-         Lo más pronto posible – pidió la joven.
-         Bien. Mañana miércoles les parece un buen día?

Ellos asintieron y después de unos chequeos que duraron una hora, estaban listos para volver en dos días y tener un bebe.

Durante el camino se la pasaron hablando de casi cualquier cosa y así dos días después, cuando fueron a hacerse la inseminación. Todo fue así, bien, normal, hasta que Anna  sintió que se olvidaba de algo. Ahora la pregunta era ¿qué?

Al llegar, le pidieron a Vlad una muestra de su esperma y lo llevaron a esa sección que Anna denomino como “Baños” y una vez dentro y con un vaso, vio todo lo que le explicaron que podría “inspirarse”. Ese lugar no le inspiraba nada. En un principio, probo con ver videos. Estaba después de quince minutos más asqueado que excitado. Se la paso  viendo cosas que no tenían nombre y aunque el hizo muchas de ellas, verlas de otros era asqueroso. Las revistas, nada. Quedaba una última alternativa….
Y, oh, Dios era la única que no quería utilizar. Excitarse pensando en los sueños eróticos que tuvo con Anna con él y ella como protagonistas. Tres sueños que le valieron tres duchas frías en mitad de la noche.
Hecho su esmera en el vaso, mientras se maldecía por tener esos pensamientos pecaminosos con su amiga.

Al salir una enfermera lo estaba esperando.
-         ¿Dónde está Anna Ross?-
-         Se está preparando en la sala de fertilización 7 –
-         Gracias – y para halla iba.


Anna se desvistió y se puso una bata. Una enfermera y el médico, con un aparato al lado de la camilla. Todo estuvo muy bien… hasta que vio al médico con un tubo. A su cerebro se le olvido esa “pequeña “información de la inseminación artificial. ¿Como, por todo lo sagrado del mundo, se le fue a olvidar que para que los espermatozoides lleguen al ovulo? ¿Cómo, en el nombre de Dios, se le fue a olvidar que era virgen? ¿Cómo mierda se fue a olvidar eso? ¡Y ahora un tubo la iba a desvirgaran! ¡Y si ese tubo le iba a meter, de seguro le iba a doler!

Le pusieron un lubricante y, en cuanto le metieron el tubo…no sintió nada.


Vlad entro al cuarto y entreabrió la puerta.
-         Señorita Ross, hay un pequeño problema…No nos dijo que era virgen…- dijo el médico.

“! ¿Qué?!” se dijo Vlad. Anna era virgen, pero… si le conoció varios novios.
-         ¿Que tiene que ver?- la voz de Anna era la que hablaba ahora.
-         Creo   que será mejor si le explicamos. Nosotros usamos este tubo que tiene el esperma de su amigo dentro y que los deposita en su utero.Pero, para que funcione, tendremos que introducir un tubo en su vagina. Para decírselo de otro modo, usted tendrá que ser desvirginada por un tubo. Podríamos seguir con el procedimiento, pero los riesgos serían más altos. No haríamos una penetración muy profunda, solo depositaremos el semen y si él bebe nace, nacerá-



Basta, eso se acaba ahora. Entro a la sala y pidió al doctor que les diera un tiempo a solas.
-         ¿Cuándo pensabas decírmelo?
-         ¿Qué?- Anna se negó a responder a la pregunta de Vlad.Mierda, ahora le entraban dudas a los dos.
-         ¡Que eres virgen! ¿Eso no te parece importante?-
-         No creí que te interesara.
-         ¿Que no me interesa? ¡Te ibas a dejar designar por un tubo!
-         ¿Y qué?- replico la joven.
-         ¡Yo soy la que perderá la virginidad y tendré a mi bebe!-
-         ¡Es que no lo entiendes!- siguió Vlad.
-         ¡Yo no quiero darte un hijo si tienes que sacrificar tu virginidad! ¿Sabes? Yo tengo hermanas y hasta entendí que tiene que ser un momento especial!

Anna apretaba los puños para no llorar.

-         ¿Estás enojado verdad?-
-         No.Solo… quiero tiempo para pensar- y si, le iba a decir la verdad ahora mismo. No allí, sino en la casa.

Y, con todo eso, se fueron de allí, pidiendo que por favor desecharan su esperma.

Quería explicarle la verdad. Que como un enamorado obsesivo, según él, se entusiasmó con la idea de darle un bebe. Que solo lo hizo para hacerla feliz.Pero, privarla de esa primera vez, ya era demasiado. Demasiado, la amaba mucho más de lo que amo a Mina.

Al llegar a la casa, el ambiente se tensó más. Anna quiso ir inmediatamente a  su cuarto, pero un “tenemos que hablar, por favor” de su amigo, la detuvo.

No era una reprimiendo, ella conocía su tono de voz para una discusión. Era un pedido.

-         Anna, yo…-

Ella, apoyada contra la pared de la sala de estar, lo miro. Casi con miedo.
-         ¿Sabes porque soy un mujeriego?- decidió contarle todo desde el principio.
-         Sé que no has encontrado el amor y…
-         Si lo encontré a los veinte años. Y no fue para siempre. Mina, ella… me lastimo tanto que… que jamás volví a creer en el amor. Desde entonces, soy así Hasta que….-
Vlad se trabo. “Ahora o nunca. Ahora o nunca”

-         Hasta que me volví a enamorar. Me enamore de una chica especial, maravillosa, inteligente, valiente, hermosa y que al discutir con ella casi me saca canas. Me enamore de mi mejor amiga.

Anna reprimió un sollozo de emoción.
-         ¿Por qué nunca me lo dijiste?-pregunto. Dios su corazón jamás latió con tanta fuerza.
-         Tenía miedo. De usarte inconscientemente de excusa para olvidarme de Mina.Pero, me di cuenta de que a Mina ni de lejos la amo tanto como a ti. Recién ahora, cuando me di cuenta de que estaba siendo un estúpido. Quise darte un bebe, porque sé que eres la única con quien quería tener uno. Pero no a costa de tu primera vez. Tengo dos hermanas y sé que eso es especial para las mujeres. Espero que esto no arruine nuestra amistad. Pero si, tienes razón para estar enojada conmigo, entonces todo...
Pero sus palabras fueron cortadas. No por una cachetada y un insulto, sino por los labios de Anna. La mujer que amaba lo estaba besando. Y lloraba. Sentía sus lágrimas saladas junto con el sabor de sus labios.

-         Vladislaus Tepes…-

Oh, no, su nombre completo.
-         Eres un tonto y un idiota. ¿Que no ves que yo te amo desde hace tres años? ¿Que te amo a pesar de tu sales y te acuestas con  chicas cada fin de semana? ¿Que la única razón por la que acepte embarazarme de ti era para tener un bebe que tuviera tus ojos?
-         ¿Lo dices en serio?-pregunto, mientras la rodeaba con sus brazos, mientras una sonrisa se formaba en su cara.
-         Si. Te amo y jamás voy a dejar de hacerlo- confeso. Le rodeo el cuello con los brazos y Vlad la beso. El beso era tierno, lento, suave. Ella se separó de él y pregunto
-         Vlad, si no q quieres que me desvirgue por un tubo, ¿porque no lo haces tú?-

Vlad la miro con cara de confusión.
-         Si es que aun quieres tener él bebe. Te advierto que esa fertilización artificial salió cara…
El hombre se lo pensase conocían desde hace 8 años y hace 5 que Vivian juntos. Vivian juntos y estaban enamorados. ¿Que mejor momento para tener un bebe?

-         Si. Aun quiero… -y sin decir más la cargo por las escaleras, entre besos y caricias. Y justo en la habitacionales labios de Vlad pasaron a besar su cuello. Anna jadeo, Dios, era la mejor sensación que tuvo.

Se ayudaron a desvestir el uno al otro entre besos más calidos.Vlad el saco la camiseta a Anna y descubrió que estaba usando lencería, que destacaba sus curvas naturales. Y como ella descubrió que estaba mirando sus pechos, dijo, divertida.
-         ¿Qué? ¿No tengo derecho a sentirme sexy?- 
Y, mientras decía eso, le desabotonada la camisa. Le paso las manos suaves por su pecho, hacia arriba y hacia abajo. Luego por los brazos, disfrutando de su calor. Vlad ronroneo, disfrutando de su tacto. Devoro sus labios y la puso en la cama.
Le quito el sostén, dejando sus pechos al descubierto. Comenzó a mamarlos, mientras Anna se quedaba sin aliento, al sentirlo besar unas vez más sus senos. Y el comenzó entonces a besar más allá de ellos, su estomago, y al llegar a su cintura, le quito los pantalones. Ella, que ya se sentía más que lista, lo ayudo a quitarse los suyos propios.
-         Anna, escúchame…- dijo, entre jadeos.
-         Yo nunca he estado con una virgen. Si te hago daño, dimelo,por favor-
Ella asintió y le beso el pecho, con más ganas de él. Se agarró de su espalda y aunque Vlad fue muy cuidadoso al entrar, pero ella no pudo evitar un pequeño grito de doloroso placer al sentirlo dentro.

- Shh.No llores, perdóname, por favor- él se llevaba sus lágrimas con sus besos. Ella apretó sus uñas contra su espalda, pero en unos segundos, el dolor paso.

Vlad lo supo y entonces comenzó a moverse lentamente dentro de ella, dándole la mayor sensación de placer de su vida. Sus labios besaban los suyos y ahora las manos de ambos recorrían sus cuerpos. Luego, sus embestidas fueron más y más fuertes, más rápidas y más hondo dentro de ella, hasta que después de dos horas, Anna llego al clímax gritando su nombre y con dos embestidas Vlad también llego.
Estaban cubiertos de sudor, pero satisfechos. El salió de ella y paso al otro lado de la cama.
Ni sus mejores sueños y fantasías eran mejores que esto, de eso estaba seguros.
Vlad la acuno contra su pecho tonificado, estaban tan cansados. Pero eso lo les impidió darse un último beso.






Vlad despertó y con una bella imagen. Anna, su Anna, dormida entre sus brazos, sus cuerpos entrelazados.
Se veía tan hermosa, tan dulce, tan… excitante.
Se preguntó, por un momento, cuanto habrían dormido y luego, se dio cuenta de que estaba muerto de hambre.
Nunca se sintió tan bien con una mujer, y ciertamente, ahora que, si la noche había sido exitosa, iba a ser padre. Tenía sus dudas sobre si iba a ser un buen padre para él bebe, pero quería intentarlo.
Anna se movió en sueños y busco más su calor.
El la beso en el pelo. Con eso basto para despertarla.

- Buenos días- saludo, mientras le ponía un mechón de pelo sobre la oreja.
- Buenos días- ella le respondió con un beso en la boca, que luego profundizo, sintiendo su aroma mesclado con el olor a sexo en la habitacion.Fue la noche más hermosa de su vida, pero tenía una duda.
- ¿Vlad? ¿Tú y yo ahora estamos juntos? ¿O solo somos amigos con derechos?-pregunto, mientras no dejaba de acariciar su rostro.

La sola pregunta hizo que el sonriera levemente.

- ¿Quieres que te lo pida formalmente? Bien, aquí va. ¿Anna  querías ser mi novia?- pregunto.
- Si, si quiero- contesto, mientras le daba un rápido beso en los labios.

Se recostó sobre su pecho y pregunto
-         ¿No crees que será raro? Un día somos amigos, a la tarde nos declaramos, a la noche tenemos sexo y a la mañana ya somos novios.
-         Eso, sin contar que ni un día de relación tenemos y ya estamos buscando un bebe-agrego Vlad. Si era un poco raro.
-         Sobre eso, ¿aun estas seguro? ¿de tener un bebe conmigo?
-         Más que seguro. Mira, ningún hombre puede saber si está preparado para la paternidad, puede ocurrirle a los 15 o a las ochenta como a Chaplin. Pero, lo que no estoy seguro es… si seré un buen padre. No tengo nada contra los niños, mi sobrino  Alex es un amor, pero lo veo, a lo sumo, una vez al mes. Y tiene cerca de un año. Pero creo que solo le cambie el pañal una vez, y no sé nada de cuidar bebes. Pero nunca lo sabré si no lo intento. Y si tengo que aprender, aprenderé. Pero mientras sea a tu lado y al lado de nuestro bebe….-
Sus corazones se llenaron de calidez al escuchar la palabra “nuestro bebe”.

-         Estoy  seguro que serás una mama maravillosa…- comento el, mientras ella se levantaba.
-         Gracias….- dijo, con una sonrisa, mientras se dirigía al baño. Puso su mano en el picaporte y pregunto
-         ¿Quieres bañarte conmigo? Porque te aseguro de que esto de concebir no se consigue en un día…-

Vlad salto de la cama y la siguió hasta el baño.




Jueves.Viernes.Fin de semana. Y una semana más. Y hoy era lunes. Y estuvieron intentando la concepción con muchas ganas. Y estaban disfrutando de al fin estar juntos con aun más ganas. Así que al fin podían ser cariñosos uno con el otro sin recurrir a la excusa de que “eran amigos”, porque ahora era pareja. Darse un beso, las caricias compartidas, las miradas, o simplemente el saber que sus sentimientos eran correspondidos, los hacían ser tan felices.

Todos esos días, Anna se despertaba con una sonrisa. Pero ese día lo hizo con nauseas. Bueno, debería estar feliz, ya que las náuseas matutinas eran una de las primeras señales de estar embarazada. Sí, pero, Dios, era asqueroso. Se separó de los brazos de Vlad y fue directo a vomitar.

Segundos después, escucho un
-         ¡Mierda!- de Vlad en su habitación.
-         ¡Anna, ayer comí algo en mal estado! ¡Voy al otro baño!- anuncio.


Vlad se sentía como una mierda.Literalmente, vomito todo lo que comió ayer. Fue al baño del cuarto de su novia, que ahora estaban desocupando. Esperaban usarlo de cuarto para él bebe. Ese u otro. Se lavó la cara.

Cuando estaba en el pasillo, Anna lo estaba esperando.
-         Bueno, una cosa aprendí hoy. Jamás comer un pollo que estuvo más de dos días en la heladera.
-         Yo también estuve vomitando, cariño-solto ella, mientras hacia un cálculo mental tras otro.

Vlad la miro.
-         ¿Quieres decir que estas...?- una sonrisa se formó en su rostro.
-         Tengo tres días de retraso, pero ahora que hablas de pollo…

El la alzo y comenzó a darla vueltas.

Hasta que…
-         Anna, creo que voy a vomitar otra vez…- se quejó, mientras las náuseas volvían.
-         Yo también… mierda…-
Por suerte, tenían vacaciones dos meses más y todo el tiempo en esos meses para hacerse una prueba de embarazo.

El ginecólogo que atendió a Anna desde que llego a la cuidad  fue el elegido para esa consulta.

A la joven le sacaron un poco de sangre para los análisis quisieron quedarse en el hospital a esperar. Ya a los cinco minutos de esperar, les entro hambre. Y, como no querían salir de allí hasta que tuvieran los resultados, fueron a la cafetería del hospital.
Y, como no podía ser de otra forma, el hambre traía ansiedad y la ansiedad el chocolate.

-         ¿Que estas mirando?- pregunto Anna, mientras la mirada azul de Vlad se detenía en su vientre.
-         No sé. Me preguntaba cómo te verás con pancita en unos meses. ¿Y en que estás pensando? Te estas mordiendo el labio tanto, ya va a sangrar- comento Vlad, mientras ella se mordía el labio.
-         No.En cómo le vamos a decir a nuestros padres que estamos esperando un bebe. Es decir, ¿qué van a pensar? ¡ni siquiera saben que estamos juntos hace poco más de una semana y ya estábamos buscando un bebe! Y Velkan…oh, Dios, mi hermano te mata…
-         No creo que llegue a tanto- si el hermano de Anna no lo soportaba. Lo conocía cuando venían a pasar Navidades a la casa, pero de la Navidad del Año pasado, se dio cuenta de que miraba mucho a Didyme. Didyme era la hermana menor de Vlad. Tenía 27 años. Mucho a Velkan no conocía, pero si conocía a los tipejos que gustaban de Didy. Y, si, su hermana había hecho un grupo de Whasspaht para que todos se mantuvieran conectados. ¿La idea? De Velkan, claro. Apostaría sus calzones a esos dos ya eran amigos en Facebook.
-         Digamos que si me mata por embarazarte, le estaría cortando alas….-

Anna no entendió que quería decir, así que solo se encogió de hombros.

Y cuando quiso indagar más, la secretaria anuncio.
-         Anna Ross, prueba de sangre-

La pareja casi corrió hasta allí.

 Anna abrió el sobre. En realidad, lo rompió. Leyó el resultado.

La joven miro el examen.
-         Es positivo. Dicen que tengo alrededor de una semana de gestación…- su voz temblaba, pero pronto, se convirtió en una sonrisa. Abrazo a Vlad, quien solo podía pensar palabras.
Anna.
Mama.
El
Papa.
En nueve meses.
Un bebe. Un precioso niño o niña.

Se sonrio.Una nueva vida, una nueva personita. Y ahí empezaron los miedos. ¿Y si no era un buen padre? ¿Y si algo salía mal?


Fueron a la cita con la doctora Whitby.

-         Bueno, felicidades a los dos. Anna, tu embarazo será normal, esto solo sería una preocupación si fuera en unos cinco años más, pero ahora es el momento ideal. Bueno, te tengo una lista con una dieta, come tres comidas al día, ricas en agua, vitaminas, calcio y minerales. Nada de comida chatarra…Pero unas dos papas fritas a la semana pueden ayudarte con las náuseas matutinas.

Anna vio la mirada de su pareja sobre ella. Genial, la policía anti comida del McDonald todo el día a su lado.
-         No hagas ningún movimiento brusco. Como eres madre primeriza, te recomiendo que hagas yoga o natación, eso te facilitara el parto.
-         ¿Cuándo se me notara la panza?-
-         Normalmente, a finales del primer trimestre. Con eso del aumento de peso, vienen algunos problemas. Quizás te sentirás gorda y deprimida. Y tú debes apoyarla en eso- y señalo a Vlad.
-         Hacerla sentir bonita, y satisfacer sus necesidades sexuales. No hay nada de malo de tener sexo durante el embarazo, solo que procuren no ser muy rudos. Y hasta el sexto mes el sexo está prohibido. La comunicación tiene que ser buena y no solo entre ustedes, sino con su bebe. Hablen con él, póngale música, léanle cuentos. Ahora, ¿quieren verlo?-
Ambos asintieron.

Anna se levantó la blusa y cuando le aplicaron un gel verde hizo una mueca.
-         Está muy frio- se medió quejo. Vlad, que le sostenía la mano se rio.

La doctora  empezó a hacer el ultrasonido. Y fue entonces cuando vio dos manchitas que frunció el ceño.

-         Como no lo vi venir antes…- comento, mientras movía ese aparato en la zona del vientre una vez más. Ante esas palabras, ellos sintieron que el corazón se les detenía.
-         ¿Pasa algo malo con él bebe?- pregunto Vlad, ya con terror en los ojos.

-         Nonada grave. Anna, sé que en tu familia hay varios casos de gemelos o mellizos. Así que si, están esperando dos bebes – dijo.

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